La culpa no es del chancho…

Posted on 29/12/2008

0


Mi abuela que de vieja tenía mucho y de sabia no tenia ni una gota, se dejaba llevar por los dichos populares para esconder su ignorancia, repetía todo el tiempo: “la culpa no es del chancho… sino del que le da de comer”. 

Y así me crié, cuando rompía un plato y mi vieja me retaba se escuchaba… “”la culpa no es del chancho…”, si traía malas notas del colegio sonaba de fondo “la culpa no es del chancho…”, si dejaba embarazada a una novia mientras hacíamos la rifa en el barrio para recolectar la plata del aborto nos acompañaba un””la culpa no es del chancho…”

En realidad me olvidé de decir que la vieja, además de ignorante, era desmemoriada, lo único que pudo recordar en toda su vida fue este refrán, y que no siempre utilizaba con certeza, a veces cuando le preguntábamos: “abuela… ¿querés comer?” ella nos respondía con un: “La culpa no es del chancho…” 

Nosotros nos reíamos de ella de su Alzheimer que no le permitía darse cuenta que la estábamos usando de monigote. 

Pero no es este el tema que me trae esta tarde por mi blog, si bien las mujeres tienen un gen que las hace realizar todas las tareas que a un hombre le molesta, y pedir todas las cosas que nos complican la existencia, tenemos que admitir que la culpa es nuestra.  

Las mujeres son lo que son, Por que siempre hay un hombre que se lo permite.  

Voy a tratar de ser más claro. Si voy con mi auto y cometo una infracción, en instantes tendré a un policía petiso, barbudo, transpirado y barrigón dándome un sermón como un cura enfadado sobre la moral y las buenas costumbres, al mismo tiempo me estaría leyendo mis derechos  y con una sonrisa socarrona me narraría las distintas experiencias que voy a sufrir en mi celda. Si lo hace mi esposa, lo máximo que le puede pasar, lean bien, lo máximo que le puede pasar  es que la reten un poquito apuntándole con el dedo índice mientras le “relojean” las tetas. 

Si tengo que ir a hacer un trámite al estado (el mismo día que mi esposa) yo me levantaría a las 4:30 de la mañana, desayuno un café con leche frío,  no hay tiempo para calentarlo no puedo llegar tarde, no comería nada por que los segundos que demoro en abrir el paquete de galletas son cruciales a la hora de conseguir un número, ¿los dientes? me los lavo cuando vuelvo… no puedo demorarme, salgo de casa; saco el auto corriendo, pago estacionamiento para no perder tiempo buscando lugar en la calle, corro las 10 cuadras que me separan de mi objetivo y saco orgulloso mi número.

¿Y mi esposa?… se levanta a las 9, desayuna con tostadas y mermeladas, no solo se lava los dientes, se baña, se depila y se peina,  lee el periódico, mira el telediario, va caminado hasta su destino mirando vidrieras y probándose vestidos y zapatos. Cuando llega yo la miro con cara de triunfador… “tenés el número 98… Te espera un larga tortura esperando”.

De repente la veo avanzar hacia el mostrador y encarar al empleado ese que cuando yo le pregunté a que hora empezaban a atender al público me dijo ” a mi no me pagan para responderle”… si, ese simpático que no le dirigió la palabra a nadie desde que llegó. Mi esposa le hace una pregunta, el tipo no solo se la contesta, le recibe los papeles y le da los buenos días, y yo, sigo sentado ahí, con mi número 1 en la mano, rezando por que no me hagan volver la semana que viene.

El problema radica en la falta de trabajo en equipo del género masculino, somos tan, pero tan dominados por nuestro miembro viril que nos creemos capaces de conseguir una noche de sexo a cambio de quedar como estúpidos repetidas veces en un día. Ninguna de todas esas veces arrojó, ni arrojará un resultado positivo para nuestro “muñequito”, pero no escarmentamos y lo seguimos intentando.

 Lo extraño, lo que no deja de asombrarme, es que cuando los hombres están reunidos entre amigos, sin mujeres ajenas a la vista, todos ellos quieren arreglar a las que actúan así de un cascotazo… El impulso dura hasta que una mujer les viene a pedir un favor.  Y todo vuelve al principio… 

Mi abuela tenía razón: “La culpa no es del chancho…”

Anuncios
Posted in: Uncategorized