Lunes de Carnaval

Posted on 15/02/2010

7


Me encanta Buenos Aires, amo Buenos Aires, y una de las partes que más admiro de la ciudad es su historia, alguna vez intenté ponerme la rutina de contarla en un blog que se llamó “Tangou” pero que por falta de tiempo murió a poco de nacer.

Dentro de esa “Misteriosa Buenos Aires” como la llamó Mujica Lainez una de las fiestas que más me llama es el Carnaval, se cree que nace allá por el 1600 y que durante esos días los esclavos aprovechaban la celebración para burlarse sobre todo de sus patrones, con bailes y cantos que sus amos no entendían.

El Carnaval era en sus comienzos una fiesta violenta, muy violenta, los esclavos solían vengar sus penurias contra todo el mundo, las batallas se realizaban con baldes de agua en las manos y persiguiendo a la víctima por todos lados, inclusive adentro de las casas. Los gobernantes trataban de reglamentar la fiesta, pero era inutil, los policías de servicio no ser acercaban a la zona para no ser víctimas y los que no estaban trabajando estaban participando como uno más dentro del grupo.

Estos desmanes descontrolados solían terminar con muertos y heridos, la mayoría de ellos, causados por peleas entre personas enojadas al ser mojadas y los integrantes de la fiesta.

Desde 1820 en adelante el Carnaval pasa por distintas etapas, desde la tranquilidad en su días por la fuerte intervención de la policía (duró dos años de 1827 a 1829) o el proteccionismo de Rosas con los esclavos que les daba vía libre para los festejos.  En 1836 se permiten las máscaras y las comparsas gestionando un permiso especial en la policía.

Una de las cosas que me gusta de Buenos Aires es que vuelvo a casa y tengo documentación de lo que pasó. Acá tienen una imagen del regalmente de 1863.

Lo que más me gusta del carnaval son las “mascaradas”, actualmente conocidas como murgas o comparsas, se cree que en las primeras murgas los esclavos robaban los trajes de sus dueños y, para que estos no se dieran cuenta, los usaban dados vuelta, dejando a la vista el forro del saco y su sudor en la parte de la tela, que después secaban rapidamente y nadie se daba cuenta de lo sucedido en la noche. Por eso los trajes de carnaval son de raso, que es el género que se utiliza en el interior de los sacos.

La murga divide su actuación en tres partes:

1) La presentación.

2) La parte crítica e irónica, generalmente dedicada a relatar injusticias sociales.

3) la despedida.

Las murgas fueron prohibidas, cómo no podía ser de otra forma, por los militares,  que con sus métodos lograron sacarlas por un tiempo de las calles porteñas. Ahora en democracía volvieron, recuerdo mis primeras fiestas de carnaval donde la ciudad se vestía de populismo, recuerdo también, que los problemas sociales por robos y peleas hicieron que el carnaval dejara de ser organizado para llegar casi a la extinción.

Buenos Aires hoy tiene carnaval organizado, no sé si es gestión de este gobierno ( de Mauricio Macri) o si viene de antes, mis años de ausencia hacen que desconozca este detalle, lo que sé, es que el carnaval no tiene el apoyo oficial que merece, ni las murgas el reconocimiento que la historia les debe.

Anoche, fuimos al carnaval de Saavedra, logramos los porteños tener los primeros carnavales tristes en la historia de la humanidad, un conjunto de detalles hacen que esto no sea una fiesta sino un desfile de personas a veces cansados y con poca gracia.

El gobierno porteño cree que con poner unas guirnaldas y un equipo de sonido ya es suficiente, ni siquiera pone luces de colores para ayudar a alegrar la calle. La gente no baila ni colabora, mucho menos conoce el respeto por el espacio que necesita el murguero, invadiendo la calle y condicionando sus movimientos. Las perosnas que acompañan la murga lo hacen sin ningún tipo de precaución (desconocen la metodología histórica de su tarea) y molestan todo el tiempo a los espectadores. Los murgueros no saben cantar, y año tras año no se preocupan por aprender.

Si a esto le sumamos la comodidad que estamos asumiendo como sociedad, que si no nos ponen todo cerca no vamos, tenemos carnavles de 2 cuadras… en épocas atrás tenían que cortar toda la Avendida de Mayo y no entraba la gente, es obligación histórica volver a agrandarlos en dos o tres lugares, juntar a todo el que quiera ir y darle a la murga la motivación del público numeroso para que nos regale sus mejores pasos y compases.

Pero también hay un pequeño detalle, a los murgueros de hoy en día se les nota mucho el reviente, bailan 6 cuadras y ya no pueden levantar los pies. Es triste, pero es así, el murguero histórico danzaba durante horas, dejando la piel y la sangre cuando pasaba frente al palco, pero respetando a todos los espectadores hasta llegar al final del recorrido. Si esto se les pidiera hoy, Saliendo de Plaza de mayo hacia el congreso, el 90 % no llega al café Tortoni vivo. Y eso que son solo tres cuadras.

Me queda la satisfacción de tener una hija que escucha una murga y se le mueven los pies… (a mi me pasa lo mismo)  no podemos evitarlo, y ella no tiene verguenza de meterse dentro de una de ellas si la invitan y salir bailando (mal, pero bailando) como si fuera parte fundacional de la fiesta.

Siempre cuento que su canción de cuna fué algo distinta a las normales, cuando era una bebita con escuchar esta canción una vez era suficiente para que se durmiera, después del año, no llegaba a escucharla dos veces que ya tenía los ojos cerrados.

Si bien está más cerca del candombe que de la típica murga argentina (sobre todo por los coros de “Falta y Resto”), era una canción que a mi, recorriendo rutas españolas, me traía a los más profundo de mi Buenos Aires, y me obligaba a tratar de no olvidar su historia.

Tal vez, solo tal vez, con esta canción haya ayudado a que vea la vida de una forma distinta… más murguera y divertida, de zapatillas gastadas y lentejuelas, de provocación… de ironía, de pueblo feliz.

Anuncios
Posted in: Uncategorized