Agua en Buenos Aires…

Posted on 20/02/2010

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Desde hace décadas la pelea política en la Capital Federal gira en torno a las inundaciones que sufren sus vecinos cuando caen cuatro gotas juntas o cuando un portero se olvida unamanguera abierta durante media hora. Pero es extrño que los políticos en su afan de mentir, en su pasión por la mentira, no se animen a decir una verdad histórica: El problema es geográfico.

LA Ciudad de Buenos Aires tenía en sus comienzos, arroyos, cañadas y lagunas,  la mayoría de esos arroyos (que servían para desagotar la ciudad) fueron reencausados desde 1870 en adelante muchas veces, algunos de ellos llegaron a la desaparición y siempre, se priorizó la estructura arquitectónica de la ciudad y nunca el mandato de la naturaleza.

Hoy, quien cruza Buenos Aires, no ve uno solo de estos arroyos (de los que quedaron) y la mayoría solo llega a conocer el arroyo Maldanado a la altura de Juan B. Justo en el barrio de Palermo. Vamos a dar un paseo por lo que era Buenos Aires…

El inglés ingeniero inglés John La Trobe Bateman fue el encargado de las obras allá por el año 1870, fueron las primeras obras de reencausamiento de la ciudad y la mayoría de esos arroyos quedaron a cielo abierto. Comencemos por reconocer que los porteños somos unos sucios de mierda, y entonces vamos a entender el olor que invadía la ciudad en esos años.  Durante estos años la ciudad se vio poblada con puentes que ayudaban a pasar de un lado al otro de los arroyos.

En 1919 (por el olor y las complicaciones cuando llovía) se decide canalizar los arroyos porteños, la eficacia política a la que estamos acostumbrados, hizo que ls obras recién comenzaran en 1927.. ¿sacamos la cuenta? (8 años). El último en terminarse fue el Maldonado en 1954 (35 años después)… el resto se terminó hacia 1938. Esta canalización cerrada es, la que hoy en día, nos da la ciudad que tenemos. Una ciudad que desagota en el Rio de la Plata pero… doned el agua no tiene como llegar al Rio de la Plata. En este caso ( Lógica + ineficacia) = inundación.

Los arroyos entubados más importantes que cruzan la Ciudad de Buenos Aires son: Ugarteche, Los Terceros, Vega, Maldonado y Medrano vamos a verlos de a uno, y les propongo un juego a los porteños… imaginen cuantas veces caminaron con un arroyo bajo sus pies y no lo sabian.

El Arroyo Ugarteche nace en Juncal y Libertad: transcurre alejándose  de la costa por Juncal y luego se curvar para llegar por Ugarteche  a su desembocadura en el cruce de Costanera y Sarmiento donde está el club de pescadores…  ¿Qué no somos sucios los porteños?… vean esta imagen

Es dificil de Explicar el recorrido de los arroyos “los terceros”, más que dificil es largo así que los invito a verlo acá, lo importante, lo que hay que conocer, es que durante la presidencia de MArcelo T de Alvear se terminaron las obras donde esos arroyos fueron cubiertos con empedrados, en algunos tramos de la ciudad todavía sobrevivien pequeños trozos de ellos que ayudan a desagotar sla ciudad si las lluvias son pequeñas, algo que ultimamente no ocurre.

El Arroyo Maldonado nace en el Partido de La Matanza, sus fuentes están cerca de la estación Isidro Casanova pero el arroyo toma su cauce final a la altura de la estación San Justo.  Transcurre entubado a groso modo por  José Mármol, Pedro de Arana, Pedro B. Palacios y Maldonado hasta que, al atravesar la Avenida General Paz ingresa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en la cual actualmente corre con algunas rectificaciones bajo la Avenida J. B. Justo el tramo más conocido por quienes tratamos de cruzar palermo un día de lluvia.

El Arroyo maldonado marcaba los límites de la Capital federal y en 1888 del maldonado hacia el norte se encontraba el “Partido” de Belgrano, hoy convertido en barrio.

El Arroyo Medrano nace en el Partido Tres de Febrero del Gran Buenos Aires, al cruzar la a General Paz  entra en la Capital y viaja entubado por los barrios de Saavedra y Núñez, va por debajo del Parque Sarmiento, la calle Vilela, el Parque Saavedra, las avenidas García del Río y Comodoro Martín Rivadavia, luego de pasar por abajo de la  Avenida Lugones corre a cielo abierto hasta desembocar en el Río.

Este es el recorrido de los arroyos más importantes, hay otros menores que sufrieron los mismos cambios que los anteriores.

Y ahora la pregunta: ¿A qué viene todo esto?… ¿Por qué se inunda Buenos Aires?.

Durante años nos dedicamos a interferir en lo que la naturaleza había marcado como un rumbo necesario del agua, cambiando su curso, anulándolo o en el mejor de los casos encerrándolo. La ventaja de un arroyo a cielo abierto (desde el punto de vista natural obviamente) es que si su curso se ve saturado por la cantidad de agua que lleva se desborda, generalmente inundando a sus lados lo que considera necesario.

Al estar entubado esta posibilidad de “desagote natural” no existe, lo que hace que el agua de la capital (que necesita ingresar por las alcantarillas para llegar al rio) no pueda hacerlo ya que los tubos están llenos hasta arriba, y tiene que esperar sobre las calles su turno. Influye mucho en este factor la cantidad de basura que arrojamops por día a la calle y termina, indefectiblemente, tampando las salidas e impidiendo la circulación veloz del agua.

Otro factor importante es la merma en cantidad de desagotes que le dejamos a la ciudad tapando y reencausando en el mejor de los casos varios arroyos, en los que las curvas agregadadas muchas veces relentizan el curso del agua. Volvemos al caso de los arroyos “Los Terceros” prácticamente desaparecidos a pesar de su importancia.

El problema de las inundaciones en Buenos Aires es geográfico  histórico a esta altura, pero llevan años diciendo que arreglando el Maldonado arreglamos todo, y no es cierto, arreglando el Maldonado lo único que se va a conseguir es que los vecinos que compraron en esas Torres (ilegales) y tan Hermosas puedan en un día como hoy llegar a su casa con sus 4 X 4 que, a pesar de su resistencia, no les sirven para cruzar la avenida.

Buenos Aires es hoy una ciudad sin desagotes, y esto no lo arregla ni Macri ni los 20 gobernadores que vengan atrás si no encaran un trabajo a largo plazo, resposable y pensado. Pero esto ya es mucho pedir.

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